Y tu... ¿Qué harias?
Y tú... ¿Qué harías?
Como ya sabemos los cronopios siempre disfrutan de las cosas buenas de la vida y no se preocupan demasiado en unos simples animales que supuestamente no les ayudara de nada, ellos prefieren únicamente su comodidad, ellos cuidan de animales pero si estos son producto de un obsequio, mientras tanto la respuesta es muy sencilla… ¡No! Porque así ya no tendrán la necesidad de fingir ante los demás…Los famas, como parte de su perfeccionamiento tienen que distraerse porque este es un buen método ¿Por Qué? Pues le sirve para quitarse el estrés (medio de relajarse después de tantas misiones) es más, llevarán un control exacto de sus mascotas, para que puedan fijarse las horas exactas en que sus mascotas comen o para otras cosas más y lo hacen parte de su vida cotidiana.
Una vez…hace mucho tiempo, una esperanza llevaba un baúl muy grande y muy especial, que había traído de muy lejos, en ese baúl habían dos cajas con un moño rojo igual al de un rubí, el regalo era un par de cachorritos (uno para un cronopio y el otro para una fama muy bonita) Fama, en cuanto lo supo, se alegro a pesar de que esto le resultara un poco tedioso, por el implicado trabajo e investigaciones que esta hace, pero realmente le gusto y trato de administrar mejor su tiempo, porque sabia que dentro de muy poco, éste animalito le sería de gran ayuda, pues de pequeño necesitaría de muchos cuidados pero en cuanto pudiera, éste se haría cargo de ella, pues cuidaría de su casa-habitación de algunos cronopios que no les gusta trabajar y prefieren tomar prestado por las noches algunas cosas que son productos de sacrificios y que jamás devolverían, así que teniendo a esa mascota y educándolo perfectamente dormiría tranquila y en los momentos de completa soledad, ese pequeño cachorro sería su gran compañía y el mejor amigo. La actitud del cronopio fue diferente y no fantaseo tanto como la famita pues, seria otra carga mas, esto implicaría responsabilidad y sacrificios y eso... ¡oh no! Requiere mucho trabajo y el “ya tiene mucho”, no iba a poder dormir en las tardes como solía hacer porque tenia que vigilar al perro para que no hiciera sus necesidades fisiológicas por doquier, tendría que ir a darle su comida, cuando a este no le gusta ni agarrar la de él, no iba a ver sus programas favoritos por la televisión con su torta de queso, hasta que finalmente después de tanta preocupación se le ocurrió una buena idea…como siempre, a ellos le resulta muy fácil decir calamidades, para no hacer sentir tan mal a la esperanza, “cuidó” de aquel animalito por unos días, una semana, una semana de infierno, después lo regaló al mejor postor y fue un problema solucionado, así el durmió tranquilo, pero no por mucho tiempo porque unos gatos llegaban por las noches a destrozarle los panes y galletas, aquellas galletas que servirían para untarle la miel para comer mientras veía películas, ¡que malos! Como esos gatos llegaban muy frecuente a su casa a ser prejuicios, se arrepintió de aquel animalito que regalo, después de tanto no era mala idea quedarse con el, en cambio, la famita, llego a conocer perfectamente a su mascota como ella lo había supuesto, se hicieron grandes amigos y en agradecimiento dejo de cantar catala tregua en frente de las esperanzas.
Si tienes una mascota, cuida y disfruta de él, recuerda que en las buenas y en las malas siempre tendrás compañía y no sean como los cronopios piensen en su futuro…

Carlos Hornelas dijo
Cuida la acentuación de los verbos conjugados en pretérito.
12 Septiembre 2005 | 10:28 PM